martes, 10 de agosto de 2010

La pensión turca

El deporte, el auténtico deporte nacional turco es la pensión, pansiyon como dicen ellos. Una vez hubimos abandonado a la pobre señora Paquita, inmersa en sus indescifrables monólogos en turco antiguo, le dimos otra oportunidad a Amasra y decidimos jugar. Con tanta suerte que la pensión de color rosa con vistas al mar a la que habíamos intentado acceder el día anterior, nos abrió sus puertas, previo farol y regateo, cual duchos viajantes por estos pagos. La treta salió bien, y a las nueve de la mañana estábamos instalados en un encantador balcón, mirando a una de la bahías de Amasra.
Crecidos por el éxito y el dominio de la situación, nos lanzamos a explorar los alrededores. En Çakraz, con una playa más que aceptable, nos entregamos a otro de los placeres de la tierra: el bocata de caballa. Les podrá parecer una vulgaridad, queridos lectores, pero nada que ver con la realidad: el "ekemek balik" nada tiene que envidiar al afamado bocata de calamares, siempre acompañado de un té a su punto justo, el de ebullición.
Por la tarde, aquella agradable sensación infantil de volver a casa un domingo por la tarde, después de haber retozado en la playa. Nuestra anfitriona nos deleitó con una pastas y otro té, a modo de merienda, mientras nos venían ganas de escribir uno de esos diarios que acostumbran a llevar los auténticos backpackers, atrapados por el marco incomparable.

Sepan que en el campeonato turco de bocata de caballa, Amasra se fue arriba esa misma noche, con una antológico ejemplar, en el mismo muelle donde encontrarán el parque de atracciones, la discoteca especializada en máquina irano-turca y algún que otro recomendable garito, contemplando lo negro que es el Mar Negro por la noche.

lunes, 9 de agosto de 2010

It's a long way to Karadeniz


La etapa comenzó con un nuevo momento topanista: carreras por el tranvía y el metro de Estambul, para llegar en el último momento a coger el autobús en la Otogar. Por cinco minutos de diferencia, habiendo renunciado al suculento desayuno que nos ofrecía el simpático amigo francés que trabajaba en el Mavi Guesthouse, estábamos ante el andén 51-52, entre fardos y señoras con pañuelo despidiéndose de la familia. Media hora después, la confianza en la organización de la todopoderosa Metro Turizm Bus Line, se vino abajo: nuestro autobús había salido desde cualquier andén menos del mentado, y nos hayábamos inmersos en una persecución del susodicho vehículo por todos los puntos de distribución de pasajeros que tan insigne compañía tiene repartidos por los alrededores de Estambul. Metro Turizm nos hizo un bonito tour, a cuenta de la casa, que se dio por finalizado cuando una diligente azafata decidió cambiar nuestro billete por otro y esperamos a un autobus que sí nos llevó a Amasra, vía Bartin, unas cuantas horas después.

Todo tiene una primera vez en la vida, y esta tarde le tocó al Mar Negro (Karadeniz en la lengua vernácula). Tan irrepetible momento estuvo a punto de verse truncado por un clásico estival: full en Estambul, esta vez en Amasra, en turco y sin saco de dormir (gracias a Mr. Vueling). Gracias a que el camarada Topanich, servidor del glorioso ejército austohúngaro en su ya lejana juventud, nos iluminó, dimos la bastante lástima, todo esto en algo parecido al alemán, para que un extrabajador de la también gloriosa industria metalúrgica alemana nos proporcionara el contacto justo, a punto de de tirar la toalla.
De esta guisa, nos instalamos en casa de la Sra. Paquita (nombre que por respeto, vamos a utilizar para no desvelar su auténtica identidad), jubilada que comparte su residencia con los turistas despistados que su hija recoge los sábados de agosto en los que Amasra compite con Benidorm en ajetreo y diversión.

Valió la pena, de cualquier manera, llegar a sumergirse en Karadeniz, ya entrada la tarde. Siempre es inolvidable la primera vez en la vida.

domingo, 8 de agosto de 2010

Una litera con vistas


Que por qué se perdió mi maleta y la otra que facturamos a la vez, no, habrá que preguntárselo al Sr. Vueling. El caso es que llegados a Estambul, a las cuatro de la mañana (por gentileza del piloto, lo hicimos incluso veinte minutos antes de la hora convenida), nos dimos cuenta de que la vuelta al Mar Negro iba a ser más difícil todavía de lo previsto. Una confirmación de que el espíritu del gran Laslo no descansa ni en vacaciones, toda una semana preparando (mentalmente) la maleta, para que se evapore en algún lugar entre Barcelona y Estambul. Si alguien está de vacaciones en algún rincón del Mediterráneo y la ve flotando en el agua, que la mande a casa, por favor.

En Estambul, por lo menos tuvimos la recompensa de ver nacer el día a bordo del ferry que nos llevó desde la parte asiática de nuevo a Europa. Sonámbulos, llegamos a Mavi Guesthouse, todo un clásico del mundo mochilero, al parecer y por lo visto.

- "Go up to the roof", nos dijo Siriyaqui (o algo así le había puesto la tropa mochilera nipona, recién sacados de un casting de algún remake del mejor cine bélico yanqui de la Segunda Guerra Mundial)

¿"Roof" significaba tejado? Efectivamente, con su uralita correspondiente y sus literas escolares en serie. Eso sí, a los pies de Sta. Sofía, cocedero de marisco, que luego no resulto ser tanto.

Siempre hay en estos sitios una necesidad urgente de conocer gente y de intercambiar amistades de quita y pon, datos absurdos, profundísimos, sobre viajes que nunca haremos y lugares archidescubiertos, mientras alguien repasa los grandes éxitos de Kris Kristoferson con una guitarra como la que Siriyaqui guarda para cada ocasión. Antes de caer rendidos, nos dio tiempo de rodear Estambul y presentarle nuestros respetos de exploradores alrededor del Mar Negro.

Mañana, con el permiso de los buscadores-de-contactos-para-el-facebook que no se callan ni a las cinco de la mañana en una habitación llena de gente intentando dormir, seguiremos hasta Amasra, ya a orillas del mar.



miércoles, 4 de agosto de 2010

Ja a la cartellera

En fi, per si algú no s'ho acabava de creure, aquí teniu el programa del Cinema Catalunya.
Los Momentos que Brillan, a l'apartat de cinema de producció nacional. Ja no podeu dir que no estava clara la cosa i us va sortir un altre compromís.

http://www.amicscinevallderibes.com/images/stories/pdf/programacio-altre-cinema-2010.pdf

sábado, 31 de julio de 2010

Georgia on my mind


Allí, casi al final de todo, si uno agudiza la vista y se sube a una montaña un día despejado, se puede ver Georgia. Justo al otro lado del mar, es donde van a parar los cubitos y los rastrillos, alpargatas y gafas de bucear, el periódico del domingo acabado de comprar y la toalla nueva, cuando sube la marea en la playa y estamos mirando para otro lado. Si nos echáramos a nadar en la playa, yendo siempre hacia el este, nunca pasaríamos de Georgia, no hay verdad más inmutable.

De momento iremos volando hasta Estambul.