miércoles, 13 de marzo de 2013

Zoo ecuatorial

La expedición topanista en busca de Eldorado petrolero, ya está en marcha. Alojados en el insigne Hotel San Fermín, justo frente al Banco de Pichincha, donde la gente hace cola desde las siete de la mañana para pagar sus recibos de todo tipo, no tiene pérdida en esta réplica del lejano oeste, versión amazónica.
Nuestra agenda de visita y entrevistas está lista:

- Hagamos la entrevista esta tarde mientras les acompaño al zoológico, antes de que la Sra. Alcaldesa vuelva de Quito.

El licenciado no consta en la tripulación del pick-up que viene a buscarnos horas después, se ha cruzado en nuestro camino una llamada del Alto Mando. Los planes y los cronogramas empiezan a torcerse. Pero para eso estamos, para adaptarnos a ellos, como la selva se come los desastres humanos.

- Cuando mi mamá era pequeña, el Coca era todo agua, hasta la rodilla. Los indios Waorani salían con lanzas al otro lado del río a recibir a los que se adentraban en las profundidades de la jungla.

Nuestro zootécnico de cabecera nos enseña el zoológico-residencia de animales inválidos, con su repertorio de chistes no aptos para mayores de edad. Podríamos haber traído a la prole de haberlo sabido.

Paseo por los arrabales arrebatados a la naturaleza y hechos civilización de dudoso gusto, una hamburguesa sencilla con una Pilsener, y poca cosa más. Somos presa fácil del jet-lag y nos entregamos a los brazos de Morfeo sin fuerzas siquiera para escribir esta crónica.

Taxi al Amazonas

Cuando Nelson llegó al nuevo aeropuerto de Quito, pensaba que aquellos dos eran los últimos pasajeros que llevaría en su taxi antes de irse a su casa. No se habían bajado del vehículo, cuando tres exaltados con mochilas de la tribu Quechua le asaltaron en medio de la calzada:

- ¿Cuánto nos cobra por ir de vuelta a Quito?

No tuvo que regatear, les enseñó las tarifas emplasticadas que guardaba en la visera, y se montaron con cara de resignación o de turista entregado a la evidencia.
Algunos kilómetros más allá, alguien hizo la pregunta-chiste de rigor, una vez se había pasado el cabreo monumental por haber comprado el billete al revés (es decir, de Coca a Quito y no de Quito a Coca, un detalle sin importancia) y no poder coger el vuelo:
 
- ¿Porque, Nelson, cúanto cuesta ir a Coca en taxi?

Los intrépidos viajeros hicieron algunas sumas y divisiones en su cabeza. De repente, pudieron saborear el sabor de la aventura en sus labios:

- Pare aquí y lo pensamos. Bueno, lo primero es si tú quieres llevarnos.
- El problema es que no conozco el camino. Quizás en aquella gasolinera me digan cómo llegar.

Cinco horas por delante y un croquis garabateado sobre la papelera de una estación de servicio, no se necesita más para llegar al corazón de la Amazonía ecuatoriana. Como en un remake de "La Quinta del Porro", Nelson y aquellos viajeros topanistas se dispusieron a atacar la impenetrable selva desde las cumbres andinas. Un volcán nevado al fondo acabó de poner la estampa de leyenda para una nueva tribulación de Laslo Topanich y los seguidores de la religión verdadera.

Pronto supieron que innumerables riesgos les acechaban en el camino:

- En realidad llevo despierto desde las 5 de la mañana, yo ya me iba a descansar -dijo Nelson dando los primeros síntomas de agotamiento-. En realidad es la primera vez que salgo de Quito, yo soy de provincia, ¿saben?

Terror entre las filas topanistas. Una trucha frita, en la parada camionera de Baeza, recompuso a la comitiva, Nelson pareció coger nuevos bríos a los mandos de su Toyota amarillo New York.

-¿Ese ruído? Se acabaron las pastillas de freno, creo.

De ahí hasta el final fue un duermevela, una lucha contra el sueño y las ansias de Nelson de batir el récord de su pueblo en el rally Quito-Coca-Quito.

Por fin, el Coca apareció tras un cartel en la noche, y sus amplia avenida del far-west, jalonada de policías tumbados que Nelson insistía en tomar comerse a 100 Km/h.

¿Volvió Nelson a tiempo para servir el desayuno en su casa y devolverle el taxi a su cuñado? Nunca lo sabrán nuestros queridos viajeros. Cayeron rendidos, soñando con su cuentaquilómetros, casi olvidado ya el Quito colonial de una tarde de granizo.

lunes, 21 de enero de 2013

Pengim penjam

Després d'haver posat en marxa la maquinària de fer entrepans, omplert les boses de Mercadona (model resistent) i recomptar tots els efectius infantils convocats a la parada del tramvia, Bart Simpson i el seu veí es van adreçar al bosc urbà.

- Aquest petit no dóna la talla, no arriba ni a un pam de la ratlla blava. No crec que pugui fer el circuit, a no ser que l'acompanyi vostè -va sentenciar l'aprenent de Jesús Calleja a mig temps-.
- Qui? Jo? No, no, segur que hi ha algú altre que el vol acompanyar per circuit dels petits.

Afortunadament, la solidaritat de classe (de la classe de tercer, vull dir) va funcionar, i un altre va optar per la via fàcil de divertir-se un diumenge de gener amb fred i vent. Si t'has de penjar, que sigui a un metre de terra, la canalla madura ràpid.

Els altres intrèpids van escometre la travessia entre columnes i cables, armats de mosquetons i arnesos. És curiós, si els haguéssim obligat a penjar-se a 6 metres del terra d'un filferro, segur que no ho feien ni per una Nintendo, però com se suposava que era un joc, tothom s'hi va posar mans a la feina. Després de mitja hora i algunes crisis amb els moquestons que no s'enganxaven, a més d'alguna estada pernilística en mig d'una tirolina amb el seu corresponent rescat, tots van arribar a la taula de la celebració del novè anniversari. Malauradament, només es van acabar el pastís industrial i les patates, els entrepans factorils els estarem menjant durant aquesta setmana, recordant cada matí que divertit va ser caminar pels ponts nepalís i tibetans que s'amaguen al Fòrum. 

martes, 1 de enero de 2013

Quédate a dormir




















Sí, la foto muy simpática. La fiesta posterior mejor, Millancito evaluó sus posibilidades y descartó al amor de su vida, que siempre se le resistía. Se decidió por una presa más asequible, encarando el 2013 con realismo y ganas de triunfar en aquella plaza, que no dejaba de ser su propia casa.
Desplegó todos sus trucos y golpes ocultos de gigoló hecho a sí mismo, incluso el tequila añejo que se reserva para las ocasiones e hizo trasladar el subbuffer al salón para que todo fuera perfecto. Abrió el paquete de jamón, dedicado por Miguel Bosé, una partida de las de antes de que quebrara el Museo de la Cecina, y parecía que ella revivía a mordiscos de jabugo de primera. ¡Bailemos! Efectivamente, un buen paladar, Millancito no había elegido mal, la presa ganaba carácter y portento ante sus ojo, una mujer de bandera, de raza, un diamante en bruto que sólo brillaba para quien supo descubrir su valor.

- Quédate, te hago otro bocata de morcón ibérico, me ayudas a recoger y luego dormimos juntos.

El "dormimos juntos" lo dijo como Mayra G. Kemp leía sus tarjetas con SEAT 131 Supermiriafiori ocultos, pero ella lo entendió, no cabe duda. La prueba es que le pidió el teléfono a Millancito, pero no le dio el suyo, para que el deseo quedara suspendido en el aire, en el zaguán del cuarto izquierda, mientras se despedían.

El topanismo existe y está entre nosotros, se manifiesta en cada sorbo de tequila añejo y la lucidez sobrevenida nos lo sirve en el café con leche de la mañana siguiente a una fiesta de Fin de Año, instantánea e irrepetible, para reírnos con él de nosotros mismos.

Feliz Año 2013!

PD. En homenaje a Millacinto, probablemente la mejor esperanza blanca de la literatura universal que hayamos conocido en 2012.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Aleluya, aleluya

Las huestes de voluntarios parroquianos con petos fosforito y los novicios, de todos los colores y razas, ataviados con  sus uniformes Ku-kux-klan, no dan abasto sacando hostias del maletero de la furgoneta y transportándolas calle Génova abajo, dejando la gaviota redentora a sus espaldas.
A los pies de nuestro más insigne descubridor, el que hizo grande la raza y el espíritu, Rouco y sus hermanos han empezado la gran celebración. Las banderas de todo el orbe ondean, desafiando el plomizo cielo de Madrid, que no deja de ser otra tribulación que el Todopoderoso pone en nuestro camino para probar nuestra fidelidad. ¡Dios!¡Qué gozo, qué dicha en mí!¡Cantemos!
¿Es usted sordo, hermano, hermana? Pues fíjese en la pantalla que Sor Sonotone le contará todo lo que está pasando, no ponga excusas para no unirse a nuestro coro de familias cristianas, las únicas oficialmente homologadas por el Vaticano.

El extásis se apodera de la cristiandad, aterida de frío, venida de todas partes de Europa, de allende los mares, cuando minutos después, logran sacar el bocadillo de chorizo de su papel de aluminio, y perforan con la pajita de plástico el zumo en tetrabrik. ¡Aleluya, aleluya! ¡La hora del bocata! Con un poco de suerte conseguiremos ganar el autobús y deshacer los cientos de kilómetros que nos separan del hogar esta misma noche. Lo que hay que hacer por la familia cristiana.

Nosotros nos dirijimos hacia Santa Bárbara, pero no para pedirle que llueva, si no para que nos sirva una caña y un vermut, amén de una ración de patatas fritas. Esta noche homenajeamos al Profesor De Diego en su 40 cumpleaños y hay que dosificar fuerzas.