lunes, 23 de julio de 2012

Casa Dios Revolution

Cuando uno intenta cenar de manera civilizada en Pamplona, en la primera franquicia culinaria italiana que encuentra a su paso, se da cuenta de por qué un puñado de pioneros puede dejar la ciudad en un momento dado, y largarse a las montañas a refundar la civilización, pero a su manera.
Puestos a pedir, se podrían haber ido algo más cerca, porque visitarles se convierte en un auto de fe, con mapa del tesoro incluido. Pero se acaba llegando a Aritzkuren, que en euskera debe de querer significar, Allí donde Cristo perdió la alpargata sobre todo si vas en un carruaje de esos con solera, de los que pone la provincia natal en la matrícula.
¿Lavadora o nevera? ¿Qué pondría nuestro querido lector/a si sólo dispusiera de un puñado de kilovatios? Como en los concursos, hay que elegir, no se puede tener todo en esta vida (alternativa). Lo que si pusieron aquí fue un K.K. Leku insigne, como muestra la imagen, para empezar a hacer bien las cosas, en el mundo y todas la mañanas. Fundamental la escuela donde los cachorros aprenden el qué y cómo les da la gana, toda una declaración de principios. Espectacular la sauna en medio del bosque, hecha con lonas y herrajes de algún camión que no llegó sano y salvo hasta esta Arcadia montañesa.
En cualquier caso, un soplo de lucidez en medio de tanta absurdidad. ¿Un plato de pasta por quince euros? Viva el cámping-gaz, Aritzkuren aurrerá!

Mañana etapa artística: nos vamos a ver el Guggenheim y nos cambiamos de cordillera, hacia el Cantábrico.

sábado, 21 de julio de 2012

Cambio Climático Pirenaico

Una canita al aire nunca hace daño. Así que, impresionados por el lujo decimonónico, reintrepretado por algún arquitecto postmoderno del lugar, nos fuimos a tomar las aguas en Panticosa. No estaba planeado, pero la tarifa infantil funció a la perfección como anzuelo, no había excusa para conocer otro de esos lujos que esta época dorada pudo dar lugar. Dentro de unos años, nuestros hijos se lo contarán a sus nietos, cuando en este país la gente de a pie podía entrar en este tipo de lugares.
Porque entrar, entra cualquiera, la verdad. Hasta ese niño capaz de hacerse el circuito Wellness veinte veces en una diez minutos sin callarse ni quitarse el albornoz. La eficiencia energética del recinto sufre considerablemente con la criatura, no hay junta de estanqueidad que soporte al pequeño Iván, que se lo cuenten a su madre que no se libra de él ni con la sauna a 90ºC.
También entra algo de remordimientos, cuando uno se asoma en bañador a la terraza, como en uno de esos anuncios de cava de Fin de Año, y ve cómo se van derritiendo por momentos los últimos restos de nieves perpetuas de las montañas que nos protegen dentro de la cordillera. Quizás tenga el cambio climático algo que ver con la hiperactividad de unos cuantos Ivancitos que han ido pasando durante estos años de bonanza económica. !Esa puerta, a ver, que se derriten los polos¡

En fin, seguimos nuestro periplo hacia Pamplona. Mañana más.

viernes, 20 de julio de 2012

No se os puede dejar solos

- Ya sé que estás de vacaciones, pero si pudieras hacerme un informe pormenorizado y una memoria de las decisiones tomadas sobre el asunto desde abril del año pasado, me ayudaría mucho.

A veces uno recibe una de estas llamadas, a eso de las once de la mañana, al día tres de vacaciones, y el susodicho día tres se va a los leones. Por lo menos deja de ser vacaciones y se convierte en una escena ridícula, junto a un lago con piraguas, donde un padre pegado a un teléfono, intenta que sus hijos no se vayan río abajo, mientras intenta resolver el mundo a gritos y microondas.

- Hay, chica, dónde te has metido a hacer la reunión, no se escucha un carajo con el skype. ¿Estás en una discoteca o qué?

Encima que localizas el único hotel con conexión decente en el pueblo, que le birlas el ordenador regalo de cumpleños a tu hija con embustes y ardides, las otras, cómodamente sentadas en su oficina de la capital, se reíen de ti y de que estás haciendo el pringado cuando no llevas ni tres días de vacaciones.
Y todo para nada, que diría el maestro, to-pa-ná, porque la conexión no funciona y nadie oye lo que tienes que contar y porque el móvil que iba a movilizar el mundo se vuelva a colgar la tercera vez que escribes el mismo correo.

En fin, menos mal que nadie se ahogó, que había una pared al final del lago que no dejaba llegar hasta Zaragoza en canoa y todo acabó como un paréntesis en nuestro itinerario. Por cierto, otro momento FADESA al llegar al Pueyo de Jaca, camino de Panticosa, como en las Vueltas de España aquellas que disputaban Perico, Lejarreta y compañía.

Mañana les contamos, si es que no nos encargan nada más por el camino. ¿Es nostalgia de nosotros o envida por las vacaciones? Nunca lo sabremos, queridos lectores, pero no se les puede dejar solos o el mundo se viene abajo.

miércoles, 18 de julio de 2012

Está muy bien esto de la crisis

El camarero sirvió dos gintonics a la dos señoras de la 227, sentadas en la terraza de la piscina, ya instaladas en su hotel al pie de las pistas de esquí.
-Pues a mí lo que más me ha impresionado son los jabocintos del año, Conxita. Me parece que son un detalle estupendo.
-¿Y te has fijado que hay un Spa?
-¿Qué es un Spa, Conxita?
-Ay, Pepita, no seas antigua, como un balneario pero moderno. Con yacuzzis y esas cosas que salen en las películas ... ya me entiendes, las que ponen por la noche y se queda a ver Antonio, ¿no?
-Mi Antonio no ve esas cosas, no te equivoques.
-Bueno, ahora no te enfades. Ya te dije yo que para algo serviría el curso de internet del ayuntamiento, vaya ofertón que me hemos encontrado, mientras estos dos se iban a ver la pretemporada del Barça.
-Si es que en el fondo, está muy bien esto de la crisis.

Imagino que el parque móvil nacional de pistas de esquí, y sus respectivas urbanizaciones de inevitable aire alpino, debe estar así, como salidas de un ataque nuclear, abandonadas por el personal, incólumes e impolutas. Los telesillas, inmóviles, como congelados en una postal tirolesa, esperando que llegue la nieve para recobrar vida. Los centros y galerías comerciales, a medio gas; Disco-Pub Petronilla, esperando una remesa de esquiadores con pocas ganas de esquiar y algo más de alternar. 

El autobús de línea nos ha dejado ya en medio del parque y ahí ha empezado una verdadera etapa de montaña, en dos tiempos: el pelotón se ha quedado acabando su bronceado junto a las vacas, mientras que el aspirante a maillot amarillo ha coronado el Coll de Toro, como atestigua la foto. Bajada a tumba abierta, buscando ese autobús reconvertido a taxi de montañeros, con tiempo a una cervecita en la parada.

Mañana nos vamos de esta reminiscencia del hotel de El Resplandor, algo más animado y con Spa, buscando Panticosa.


domingo, 15 de julio de 2012

Premonitores preparando preadolescentes

Como cada año, el comando topanista os propone unas vacaciones para tomárselas con calma y paciencia. La ruta elegida es, en esta ocasión, de Norte a Sur, sin salirnos de África, ahora que es evidente que empieza en los Pirineos, por si alguien alguna vez lo dudó.

La foto es la prueba, el fondo de algodón, al final de l'Estany del Port (Tavascan), es lo que se divisa de la vecina Francia. De ahí para abajo, piedra, aventura y padecimiento; arriba Europa, cómoda y mullida; abajo, los primeros contrafuertes del Sáhara.

Con el maletero bien provisto en el Condis del barrio, armados de un infiernillo y algunos cartuchos de camping gaz, pertrechados convenientemente en las rebajas de Decathlon, nos disponemos a llegar al Rif.

Esta primera etapa ha sido casi de guante blanco, bien acogidos en el Refugi de la Pleta del Prat, amenizados hasta las dos de la noche por los grandes éxitos de los ochenta, incluyendo un homenaje preadolescente a la malograda Withney Houston, en la inevitable fiesta de despedida. ¡Que corra la Fanta! Tiempo habrá para que la deliciosa pizza de Casa Terradellas que preparan los guardianes-guías-cocineros del refugio les parezca una cutrada. Disfruten ahora de las ginkanas y bailes de disfraces que preparan su premonitores, de no tenerse que cambiar en quince días de calcetines ni gallumbos.

Mañana, camino de Cerler, a esquiar sin nieve. Es lo que tienen las rebajas.